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Entrenador de fútbol

Paco Arias

OVIEDO [España] 59 años

Ficha visitada 18411 veces desde el 07/06/2007 con 24 contactos online

 

Publicado 17.07.12

Fútbol: Entrenadores, Espejos y Ejemplos.

 

 

1-El Entrenador y el Ejemplo.

 

 

No cabe duda alguna que el entrenador sobre todo si trabaja con la base, suele ser un espejo en el que se miran sus futbolistas. Está claro que el técnico ha de ser siempre un buen ejemplo en todos los sentidos, pero más aún en lo que les pide a sus jugadores que hagan, si luego él, es el primero que no lo realiza, poca fiabilidad le está demostrando a su equipo para que éste tenga confianza en él.

 

Tenemos el ejemplo clásico del entrenador que riñe a sus futbolistas por que protestan mucho al árbitro, y quiere evitar que el equipo se vea perjudicado por un exceso de amonestaciones y expulsiones. Tendrá muy difícil conseguir su objetivo, si luego durante los partidos es el primero que se muestra agresivo con el colegiado y lo insulta o se dirige hacia él, de forma poco educada o simplemente se pasa los noventa minutos protestando sin parar.

 

¿Cómo un técnico puede pedir tranquilidad a sus jugadores, cuando él es quien más nervioso se pone o es el primero que ante cualquier adversidad pierde los papeles?

 

Está claro que con este tipo de comportamientos, el entrenador está perjudicando totalmente al equipo que entrena, ya que les está dando a todos sus componentes un deplorable ejemplo, a todas luces impropio de alguien que tiene la responsabilidad de llevar las riendas de un equipo, y más grave aún, es cuando se trabaja con niños y jóvenes, que lo menos que necesitan, es que quien los dirige tenga un comportamiento tan alejado de las exigencias que una actividad de este tipo requiere.

 

Se puede comprender, cuando se trata de entrenadores novatos y con demasiada juventud, que cometan errores propios de su falta de rodaje, pero lo que es imperdonable, es que técnicos con muchos años de experiencia en los banquillos, todavía no hayan aprendido a comportarse correctamente durante un partido de fútbol.

 

2-Espejos en los que no mirarse.

 

Se supone que un futbolista profesional de los considerados de primer nivel , no solo cobra (espléndidamente, por cierto) para demostrar sobre un terreno de juego sus virtudes con el balón en los pies , también para mantener un comportamiento y una educación que cualquier deportista debe de tener siempre presente en el ejercicio de su actividad y más si pertenece al grupo de los llamados de elite que son seguidos por miles de niños y jóvenes a los que en cierta medida están obligados a dar un buen ejemplo. Lamentablemente hay algunos profesionales (? ), que están en la mente de cualquier aficionado, que no saben comportarse dentro de una cancha con la mínima educación exigible, y esto no sólo  vale para un deportista, lo hago también extensible para cualquier persona. Cuando su entrenador los sustituye en el transcurso de un partido, ejerciendo libremente las responsabilidades y derechos de su cargo, dicho sea de paso, lo encajan negativamente y algunos ya no es cosa de que pongan mala cara, salen del campo protestando, otros miran a su técnico con aspecto desafiante, algunas incluso hasta se encaran con él y alguno más osado lo recrimina y hasta le insulta. Otros, no por eso menos mal educados, le niegan a su entrenador la mano cuando este se acerca a felicitarlos. Si este es el espejo deportivo en el que se han de mirar nuestros pequeños futbolistas mal ejemplo les estamos dando para cuando sean mayores.

 

3-Los buenos ejemplos.

 

 

No es necesario para triunfar como entrenador de fútbol haber sido antes un futbolista destacado o simplemente aficionado y tenemos muchísimos ejemplos afortunadamente de cómo entrenadores que no pasaron de categoría juvenil en su época de jugadores, son hoy en la actualidad cotizados técnicos de primera división en la liga española e incluso en la de otros países.

 

Sin embargo lo que si es importante, yo diría que imprescindible, es que para ser entrenador hay que ser antes deportista en toda la extensión de la palabra y cuando me refiero a deportista, no estoy hablando dentro del campo profesional, vale con ser un aficionado normal, al que le guste hacer deporte, practicar algo de ejercicio y en definitiva ser una persona que se mantenga minimamente en forma y en un estado de vida saludable.

 

Este articulo esta especialmente dirigido a los entrenadores jóvenes, a los técnicos principiantes que empiezan su actividad futbolística en los banquillos de cualquier equipo  de categorías de base y queremos recordarles a todos ellos lo importante que es “dar ejemplo” a sus jugadores, niños y adolescentes que buscan muchas veces en su entrenador un espejo en el que mirarse sobre todo en determinadas cuestiones tanto a nivel personal como en actitudes y hábitos deportivos que tienden a imitar.

 

Si un entrenador es joven, lo lógico es que su apariencia física y su estado de forma sean los correctos en relación a su edad, salvo que la persona en cuestión tenga condicionantes de diverso tipo que limiten su capacidad de movimiento, enfermedades, lesiones o cualquier otro problema que le impida como practicante realizar actividades deportivas o cualquier tipo de ejercicio físico, eso no quiere decir que esto les incapacite totalmente para ejercer como entrenadores o técnicos en diferentes disciplina deportivas.

 

Aquí queremos referirnos especialmente a aquellas personas que están perfectamente sanas y no tienen ningún impedimento físico, que quieren ser entrenadores o ya ejercen como tales y que siendo jóvenes no cuidan su condición y aspecto físico cuando en este apartado deberían ser un ejemplo para los jugadores que dirigen.

 

¿Como le dices a un niño que corra si a ti no te ve hacerlo nunca?

 

¿Como le dices a un chico que debe de comer menos por que esta alto de peso cuando a ti te sobran 10 o 12 kilos y no cuidas para nada tu alimentación?

 

¿Como le puedes pedir a tus jugadores que se esfuercen y se muevan continuamente durante un partido cuando tu eres el ejemplo personificado del sedentarismo pues te pasas los entrenamientos casi sin moverte o incluso viéndolos sentado desde el banquillo?

 

Si eres entrenador de base donde los medios suelen escasear, por lo menos si lo comparamos con los equipos profesionales, tendrás que desempeñar diferentes funciones dentro de la preparación de tu equipo. No eres, por ejemplo, el entrenador del Real Madrid, que tiene tres o cuatro preparadores físicos a su disposición.

 

En tu equipo el preparador físico eres “tu mismo”, algunas veces tendrás que correr con tus chicos, otras veces hará falta enseñarles determinado ejercicio físico y habrás de realizarlo tu primero a modo de ejemplo para que tus pupilos vean como se hace y si tu no estas minimamente en forma, en algunas ocasiones no podrás hacer ni tan siquiera la repetición del ejemplo y en otras ocasiones, por realizar un esfuerzo al que no estas acostumbrado correrás el riesgo de lesionarte, y lo menos malo que te puede suceder es que al día siguiente te encuentres con las agujetas propias del que no esta acostumbrado a realizar ni la mas pequeña actividad física.

 

No cabe duda que la imagen de un entrenador gana en respeto por parte de sus jugadores cuando ven que su técnico esta en forma, es deportista y hace ejercicio, por supuesto que no es suficiente con eso, el entrenador ha de tener otras muchas cualidades para ganarse la consideración de la plantilla, pero lo anteriormente dicho ayuda y no es lo mismo dar una imagen en consonancia con la profesión o actividad que uno desempeña dentro del deporte, que dar otra completamente contraria a lo que este representa , cuando alguien ejerce como técnico (de cualquier disciplina) y presenta un aspecto bastante descuidado sobre todo en cuanto a exceso de peso, que además de perjudicial para su salud, por muy preparado que este en lo que a conocimientos se refiere, hacen que en su caso, la teoría y la practica vayan por caminos totalmente divergentes.

 

Ejemplos:

 

¿Que imagen da un medico que fuma delante de sus pacientes?

 

¿Que pensarías si tu profesor de auto-escuela se salta los semáforos en rojo?

 

¿Te fiarías de un nutricionista cuando vas a su consulta para que te ponga a dieta para adelgazar y ves que se trata de una persona obesa?

 

¿Si vas a realizar un tratamiento para evita las caída del cabello y ves que el supuesto especialista esta completamente calvo, que pensarías?

 

 

 

 

Resumen:

 

 

1-El entrenador, en especial el que trabaja con la base, debe de dar ejemplo a los jugadores que dirige, y de forma concreta, en determinados momentos en los que tiene que demostrar que está capacitado para el cargo que ocupa.

 

2-No basta con ser un buen deportista compitiendo, también es muy importante el comportamiento a nivel personal.

 

3-No vale eso de decir, haz lo que yo te digo y no lo que yo hago, psicológicamente no resulta muy efectivo.

 

Paco Arias 

 

Formación On Line.

Aprendizaje en Línea para Jóvenes Entrenadores.

 

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Publicado 16.07.12

Entrenadores y Futbolistas.

 

 

1-El Entrenador y su trato al futbolista.

 

 

El entrenador ha de tratar por igual a todos los jugadores a la hora de que cada uno responda a las exigencias propias del trabajo, en el cumplimiento de las normas establecidas y en las responsabilidades lógicas que un jugador ha de atender sobre todo a nivel profesional.

 

Otra cosa es el aspecto personal. Cada jugador es diferente y no puede tratarlos a todos por igual. El consejo que le dé a uno, igual no vale para otro, por muy bueno que sea. Unos necesitan cierta contundencia a la hora de dirigirse a ellos y con otros hace falta ser un poco más suave. Los hay que reaccionan muy positivamente con una palmada en la espalda y otros necesitan una voz en alto, por decirlo de una forma bastante simplificada.

 

El dominio por parte del entrenador de determinadas técnicas psicológicas y un conocimiento bastante profundo de lo que es el comportamiento del ser humano juegan un papel fundamental en este tema, de ahí que haya entrenadores que triunfan plenamente en los equipos que dirigen por que dominan absolutamente esta faceta.

 

Otra cosa es que a nivel de clubs profesionales, el entrenador tenga entre su equipo de colaboradores a un Psicólogo, que es una opción muy válida, primero para él mismo, ya que a nivel individual el consejo y asesoramiento de un profesional, le puede venir muy bien para controlar determinados estados anímicos y emocionales que el ejercicio de una actividad tan exigente como la que realiza le puede acarrear, sobre todo si uno es entrenador de equipos de elite y en ocasiones se le presentan cuadros de ansiedad, estrés, depresión etc.

 

También es importante a nivel de preparación del equipo contar con la colaboración de un especialista en psicología deportiva que obviamente va a mejorar y reforzar el trabajo en esa parcela, aunque no por eso quiere decir que el entrenador no deba tener amplios conocimientos en la materia, ya que además de que siempre le van a venir muy bien para realizar mejor su labor, son muchos equipos, incluso profesionales, los que no pueden contratar a un psicólogo (o no quieren) y es el técnico de turno quien ha de controlar en toda su amplitud el apartado de entrenamiento mental del equipo.

 

Es evidente que si el entrenador falla en el tema psicológico con un determinado jugador o no sabe como tratarlo, la desmotivación es un componente negativo que se suele dar en estos casos y el verdadero peligro no es cuando este hecho es aislado y se manifiesta en un jugador determinado, lo grave es cuando se contagia al resto del grupo. Un equipo desmotivado es como un barco a la deriva, y lo más fácil es que acabe naufragando.

 

 

2-Cuando el futbolista goza de la confianza del entrenador.

 

 

Es cierto que hay futbolistas que en función del entrenador que los dirija, varían sustancialmente su rendimiento, y una de las causas principales es el nivel de confianza y apoyo que un técnico le brinde a un jugador.

 

Cuando un futbolista salta al campo y sabe que goza de un respaldo total por parte del entrenador, lógicamente afronta el partido más motivado y con mucha más tranquilidad, por que sabe que si en un momento dado las cosas no le salen del todo bien, va a sentirse siempre respaldado por la persona que dirige al equipo, y eso es algo fundamental que le hará tener más seguridad en sí mismo, y las posibilidades de que su rendimiento sea positivo aumentarán considerablemente.

 

Un jugador puede ser titular indiscutible una temporada, y a la siguiente desaparecer por completo de las alineaciones cuando se produce un cambio en relación a la persona que se va a sentar en el banquillo. El jugador, que hasta hace poco tiempo era protagonista absoluto en su equipo, pasa al ostracismo total ya que no entra para nada en los planes del nuevo entrenador. Esto es algo que se suele dar en el mundo del fútbol con frecuencia.

 

El hecho en cuestión, sucede simplemente por que cada entrenador tiene sus ideas y a unos les encajan en sus planes un determinado tipo de futbolistas, con unas cualidades concretas y a otros no, por que prefieren jugadores de características completamente diferentes.

 

Por eso en función de esas preferencias un jugador que no se ve respaldado por su técnico, que no cuenta con su apoyo continuo, puede ver mermado su rendimiento con relación al que tenía cuando lo dirigía otro técnico que sí confiaba en él y le mostraba incondicionalmente su apoyo.

 

Puede darse igualmente el caso de que haya dos entrenadores que coincidan en sus criterios futbolísticos sobre un jugador y lo valoren los dos en igual medida, pero como cada entrenador es diferente en su forma de ser y de hacer las cosas, uno por ejemplo es de los que habla continuamente con el futbolista, lo anima, lo motiva y lo apoya y otro, igual es más reservado, menos comunicativo o no domina lo suficiente la faceta psicológica para saber sacarle el máximo rendimiento a sus jugadores.

 

 

3-El entrenador exigente y  el futbolista agresivo.

 

 

La exigencia y la agresividad en las dosis adecuadas son dos elementos muy positivos que debidamente combinados deben de ser tenidos especialmente en cuenta por el entrenador de fútbol en la preparación de su equipo.

 

 

Si un entrenador es exigente en la medida de que puede  conseguir del futbolista algo que este es capaz de dar, está realizando un trabajo muy positivo, si por el contrario ese nivel de exigencia está por encima de las posibilidades reales del futbolista estará siguiendo un camino equivocado que puede afectar psicológicamente al jugador tanto a nivel deportivo como personal.

 

 

En lo referente a la agresividad, es un factor que si se canaliza de forma adecuada desde el aspecto de lucha, entrega, esfuerzo, sacrificio y alta motivación puede dar estupendos resultados. Sin embargo si es una agresividad no controlada que se desvía de sus verdaderos fines puede ser muy perjudicial y no sólo a nivel colectivo, también a nivel individual por que hay futbolistas que por sus determinadas características personales pueden verse sometidos a un exceso de presión y alto nivel de exigencia y responsabilidad que difícilmente pueden soportar y eso tarde o temprano les pasará factura en el aspecto psicológico.

 

 

Resumen:

 

 

1-El futbolista es persona antes que deportista, y en función de su forma de ser el entrenador ha de saber como tratarlo.

 

2- Es muy importante para el rendimiento del futbolista contar con el total apoyo de su entrenador, no solo en lo que al aspecto deportivo se refiere, también es fundamental la confianza que el técnico le brinde en el terreno personal.

 

3- El nivel de exigencia que imponga el entrenador y la agresividad del jugador aplicada en sentido positivo son dos elementos que determinan de forma muy significativa la preparación de un equipo de fútbol.

 

 

Paco Arias  

 

Fútbol Trainer Formación On-Line.

 

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Publicado 15.07.12

Entrenadores y Escuelas de Fútbol.

 

 

Lo que no es una Escuela de Fútbol.

 

 

 Una escuela de lo que sea, es un sitio donde fundamentalmente se enseña, en el caso que nos ocupa se trata de que los niños aprendan a jugar al fútbol, pero una cosa es lo que debería ser y otra muy distinta, la realidad.

 

 Hoy en día el concepto Escuela de Fútbol está muy extendido y existen multitud de centros públicos y privados que acuñan está denominación, pero, ¿realmente todas cumplen el objetivo principal para el que han sido creadas? , es decir, ¿se enseña realmente, o por el contrario lo que verdaderamente se buscan son otros fines que nada tienen que ver con lo que se ofrece?

 

 Queda muy bien eso de hablar de Escuela de Fútbol, pero si solo es de cara a la galería no vale, puede que el nombre suene muy bien, pero si después la estructura interna falla por que no existe un verdadero proyecto formativo que sustente el presumible aprendizaje que se ofrece, la cosa queda en nada y el concepto enseñanza se diluye en el aire tan rápido como un terrón de azúcar en una taza de café.

 

 Eso no quiere decir que no existan buenas Escuelas de Fútbol, las hay y muchas, unas modestas que salen adelante a base de mucho esfuerzo y grandes dosis de imaginación por parte de las personas que las dirigen y otras con muchos más medios, con unos altos niveles de calidad y exigencia, y con técnicos de gran preparación para dar el mejor aprendizaje posible a los futbolistas del mañana.

 

 Lo que aquí se pretende, es simplemente, decir lo que a nuestro juicio, no es una Escuela de Fútbol, únicamente con el objetivo de hacer una distinción real de la que sí lo es, para que nadie se confunda y a nadie lo confundan, es lo mismo que sucede cuando se habla por ejemplo de una determinada marca de ropa, el original y la copia se mezclan dando lugar a equívocos, son casi idénticos, pero no iguales, hay algo fundamental que los diferencia, aunque algunos se empeñen en colocar gato por liebre en una ceremonia de la confusión que puede engañar a muchos pero obviamente, no a todos.

 

 

Así que en base a lo expuesto cabría decir lo siguiente:

 

 

1- Una Escuela de Fútbol  no es una serie de equipos que simplemente participan en una competición dentro de las diferentes categorías existentes en función de la edad de los niños que compiten.

 

 

2- En una verdadera Escuela de Fútbol no se tiene a los niños entrenando con el objetivo puesto únicamente en la competición semanal, es decir, trabajando sólo  en función de jugar el partido de liga correspondiente sin atender a las verdaderas necesidades individuales de enseñanza, en especial a nivel técnico.

 

 

3- Una Escuela de Fútbol  no está formada por un grupo personas que dirige los diversos equipos de la entidad, adjudicándose el papel de entrenadores, cuando no tienen la titulación exigida para ello y mucho menos la preparación adecuada para trabajar con los niños.

 

 

 

4- Tampoco es una Escuela de Fútbol, el lugar donde unos técnicos con la correspondiente titulación se limitan a ejercer de funcionarios realizando entrenamientos rutinarios basados únicamente en planteamientos teóricos que limitan su capacidad creativa y que al final hace que se convierten en entrenadores amordazados, que solo ejercen de correa transmisora de la dictadura intelectual e intervencionista del individuo o individuos que ejercen la dirección/coordinación de la presumible Escuela.

 

 

5- Una Escuela de Fútbol  no es un lugar en el que el trabajo a realizar en las distintas sesiones de entrenamiento se desarrolla sin que se siga una planificación previa y coherente establecida de antemano que permita programar la actividad a realizar  con la debida seriedad y eficacia, atendiendo fundamentalmente la distintas edades de los niños y el trabajo diferenciado y específico que se ha de realizar en base a ello.

 

 

6- Una Escuela de Fútbol no es un lugar sin orden ni concierto donde la improvisación se apodera día tras día de la actividad a realizar en cada entrenamiento.

 

 

7- Un lugar donde realmente no de educa en valores, tampoco es una verdadera Escuela de Fútbol por que se piensa que la educación permisiva del dejar hacer (no vaya a ser que los niños se estresen demasiado) es siempre mejor que la exigencia llevada al nivel requerido en base a la edad de los jugadores y las necesidades reales que se presentan cuando se participa en actividades deportivas de competición. Si no se aprovechan los auténticos valores que nos ofrece el deporte como la responsabilidad, la disciplina, el esfuerzo, y en el caso del fútbol en concreto, el trabajo en equipo y el compañerismo, entre otros, no se puede estar hablando de Escuela, pues estaremos privando a los niños de una faceta de la enseñanza deportiva básica para su formación.

 

 

8- Y desde luego lo que no es una Escuela de Fútbol, es un sitio donde lo realmente importante es hacer caja a fin de mes, el objetivo es tener muchos niños inscritos para que los ingresos aumenten de forma progresiva y considerable, y donde el resultado económico sea el objetivo principal y la razón de ser de la Escuela.

 

 

“No importa si a los niños les gusta de verdad el fútbol, si se comportan correctamente, si entrenan con seriedad, si cumplen los horarios etc. , etc. … . Lo que realmente cuenta, es que a fin de mes sus padres paguen el recibo correspondiente………. ”

 

 

 Se podría seguir con más ejemplos, pero los expuestos, son suficientes para distinguir lo que es de lo que no es, simplemente añadir por que es algo fundamental sobre lo que debe de ser una verdadera Escuela de Fútbol, y que corresponde a su parte directiva, ya que una entidad, que como cualquier otra formada por una gran cantidad de personas que pertenecen a ella, necesita de una dirección eficaz impulsada sobre todo por una persona con mentalidad moderna y espíritu participativo que fomente la aportación de ideas y el trabajo en equipo, que busque gente con capacidad y con personalidad propia y no individuos poco preparados pero dóciles y fáciles de manejar. Cuanta más libertad tenga un técnico para desarrollar sin presiones sus ideas y dar rienda suelta a su creatividad, dentro de un orden por supuesto, más se enriquecerán los alumnos que formen parte de la Escuela, por que ellos también aprenderán a pensar por sí mismos, a tener capacidad de inventiva y en definitiva podrán desarrollar de manera positiva su imaginación, lo que sin duda alguna repercutirá de forma muy beneficiosa en su desarrollo personal y futbolístico, y nada de esto se conseguiría si lo que se aplican son pedagogías intervencionistas con un alto componente doctrinal que hoy en día está absolutamente desfasado, aunque muy probablemente algunos no se hayan enterado por que viven completamente fuera de la realidad.

 

 

Imaginación versus adoctrinamiento.

 

 

El entrenador de Fútbol-Base que va a trabajar dentro de una Metodología-Filosofía del Club-Escuela de Fútbol  u Organización Deportiva en la que desarrolla su actividad como técnico  es fundamental que esté identificado con el estilo de trabajo que se pretenda desarrollar, pero eso no quiere decir que el entrenador sea un autómata que ejecute su función mecánicamente.

 

 

A mi juicio existen dos clases de entrenadores en estos niveles:

 

 

1) “El Entrenador-Funcionario”:

 

 

Que le dan una programación escrita y/o en soporte audio-visual y la lleva a cabo de una forma disciplinada pero poco creativa. Con el tiempo corre el riesgo de caer en la monotonía y eso le acaba provocando generalmente una falta de ilusión a la hora de realizar su labor que termina muchas veces contagiando negativamente a los jugadores que entrena.

 

 

A parte es tipo de técnicos no son dados a aportar nada nuevo a la metodología y aprendizaje que se pretende llevar a cabo pues no generan nuevas  ideas y tampoco son dados a realizar innovaciones en sus entrenamientos haciendo cosas diferentes  aunque sea dentro de una línea de trabajo definida y programada.

 

 

 

2)”El Entrenador-Imaginativo”:

 

 

Que desarrolla su actividad dentro de la “línea/estilo” que se quiere con arreglo a una determinada metodología, pero aportando siempre nuevas ideas, mejorando lo establecido y utilizando su imaginación, lo que sin duda alguna favorecerá también el desarrollo creativo del futbolista y el sistema de trabajo utilizado. Esto no quiere decir que haya que trabajar de forma improvisada, al contrario la planificación es fundamental, pero dentro de lo programado hay que dejar un margen para improvisar en un momento dado (“Improvisación Planificada”), que muchas veces simplemente se consigue aplicando determinadas variantes a lo habitualmente establecido.

 

 

 

Enlazando con lo anteriormente expuesto, esto nos lleva a diferenciar igualmente las dos vertientes que a modo de enseñanza definen el criterio pedagógico de unos y otros.

 

 

1-“Pedagogía Intervencionista”:

 

 

Es el ejemplo claro de esos entrenadores que continuamente está diciéndoles a los jugadores lo que tienen que hacer en cada momento. Tanto en los entrenamientos como en los partidos.

 

 

Pueden saber mucho de fútbol, incluso haber sido grandes futbolistas, tener enormes conocimientos sobre la materia pero no aciertan a la hora de transmitir correctamente lo que saben, hablan y hablan sin parar, disfrutan escuchándose a ellos mismos, pero realmente ¿Están enseñando? , ¿El niño/joven está aprendiendo?

 

 

Creo sinceramente que no, o al menos como debieran. No se está enseñando al futbolista a pensar y eso a mi juicio es importantísimo. Se le está diciendo continuamente lo que tiene que hacer pero no se le enseña a buscar soluciones  para que resuelva las distintas situaciones que se le presentan en el desarrollo del juego.

 

 

 

2-“Pedagogía Creativa”:

 

 

Desde esta propuesta enseñamos a los futbolistas desde pequeños a que piensen. Eso no quiere decir que no les digamos lo que tienen que hacer o no los enseñemos a hacerlo, pero buscando en todo momento que ejerciten su imaginación, que sean creativos, les acostumbramos a que vayan teniendo de forma progresiva un mayor arsenal de soluciones para aplicar en cada momento.

 

 

Al futbolista se le plantea el Como, Donde, Cuando y Porqué ha de hacer las cosas. Lo obligamos a utilizar su cerebro, es un entrenamiento mental con aplicación práctica al juego. Procuramos darle Herramientas para que el mismo aprenda a resolver los problemas en vez de Solucionárselos.

 

Resumen:

 

 

Desarrollar la imaginación no condicionando de forma permanente la creatividad, es algo que quien que enseña ha de tener siempre en cuenta, en especial cuando trabaja con niños y adolescentes. Un exceso de intervencionismo en el aprendizaje va a condicionar el desarrollo pleno de las cualidades innatas del deportista, en este caso del aprendiz a de futbolista.

 

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Publicado 13.07.12

Entrenador de Fútbol: Comunicar, Motivar y Escuchar.

 

1-La comunicación entre el entrenador y el futbolista.

 

 

La comunicación entre el entrenador y los jugadores que forman parte del equipo que dirige, es fundamental e imprescindible y si ésta no existe, no hay posibilidad alguna de entendimiento. Por eso se hace de todo punto necesario que el técnico sepa como comunicarse con sus futbolistas para poder transmitirles todo aquello que sabe y que pretende hacerles llegar, para conseguir de ellos el máximo rendimiento con arreglo a las posibilidades individuales de cada uno.

 

De poco le sirve a un entrenador estar muy preparado y tener unos grandes conocimientos futbolísticos si luego por los motivos que sean no sabe hacerlos llegar a su equipo. Por eso en el fútbol se dan casos de técnicos con unos conocimientos no excesivamente amplios y con unos recursos limitados, pero que sin embargo saben conectar con el futbolista por que consiguen transmitirle lo que quieren lograr de él y lo que es más importante, lo convencen de que lo puede conseguir haciéndole creer en sí mismo y exprimiendo en el buen sentido todo su potencial tanto deportivo como personal, por lo tanto si falla la comunicación entrenador-jugador por que el primero no sabe transmitirle al segundo lo que pretende, esto afecta negativamente y en un porcentaje muy alto al rendimiento del futbolista.

 

Los entrenadores han de darse cuenta de este aspecto tan importante de su trabajo diario, ya que a veces por mucho       que se hablen y se repitan las cosas, una y otra vez, el mensaje no llega a su destino por que se transmite de forma equivocada e igualmente también se da el caso de aquellos entrenadores que aún sabiendo expresarse muy bien, sólo se escuchan a sí mismos, y eso si que es un verdadero problema, que han de corregir si quieren ser eficaces en el desarrollo de su actividad.

 

 

2-El papel motivador del entrenador.

 

 

Una de las misiones fundamentales que un entrenador ha de tener siempre presente a la hora de desarrollar su labor dentro de un equipo, consiste principalmente en saber motivar a sus jugadores para que estos sean capaces de desarrollar su actividad empleando el mayor esfuerzo, ilusión y convencimiento, con el fin de conseguir los objetivos que se han establecido de cara al desarrollo de la temporada.

 

Un técnico que no sepa motivar o que no tenga el suficiente poder de convencimiento para ilusionar a sus futbolistas, será muy difícil que pueda llegar a lograr de su equipo el máximo rendimiento a nivel competitivo.

 

Un buen entrenador ha de poseer unos amplios conocimientos a nivel psicológico (sin que esto quiera decir que tenga que ser un verdadero especialista), unas grandes dotes persuasivas y mucho tacto para saber entenderse con sus jugadores, pues muchas veces el factor determinante para conseguir hacer un equipo campeón (o lograr una buena clasificación), no sólo reside en el apartado específico del fútbol, sino que es más una cuestión de fortaleza mental, estado de animo y autoestima, que  obviamente es de vital importancia tener en cuenta y que por supuesto es algo que se puede entrenar a nivel psicológico y por consiguiente mejorar.

 

Hoy en día una gran parte de los grandes equipos de fútbol disponen en su cuerpo técnico de la figura del Psicólogo Deportivo que es el profesional especializado en lo concerniente al apartado de entrenamiento mental del futbolista, pero esto no quiere decir que el entrenador deba de mantenerse al margen de este aspecto. También se da el caso de que hay técnicos que creen conveniente no utilizar los servicios del Psicólogo en sus equipos, decisión que por supuesto se debe de respetar pues cada entrenador ha de disponer libremente de aquellos profesionales  que considere más apropiados para incluirlos en su equipo de trabajo.

 

 

3-El Entrenador que escucha.

 

 

El entrenador nunca ha de descuidar su faceta humana, por que antes que técnico deportivo es una persona y siempre tiene que mantener una buena predisposición para ayudar a sus jugadores, aunque los problemas que estos tengan se salgan del ámbito estrictamente deportivo, lo que por otra parte, es un hecho que no se puede considerar infrecuente.

 

Un buen entrenador sabe escuchar a sus futbolistas y se preocupa en todo momento por ayudarles y orientarles,  sobre todo si se trata de gente que está empezando y tienen necesidad de ser aconsejados por alguien de más edad, que le pueda transmitir su experiencia, orientarles y darles las recomendaciones adecuadas. Aunque hay que procurar siempre no invadir el terreno privado del futbolista y ser muy prudentes a la hora de entrar en cuestiones que se salen fuera de lo que son las competencias propias del entrenador. Es decir hay que ayudar cuando alguien lo necesita y pide ser ayudado, salvo que sea algún tema grave o el interesado no se atreva y sea el técnico el que dé el primer paso para afrontar la situación que se pueda plantear.

 

Lo que hay que evitar siempre en este tipo de intervenciones y vuelvo a recalcar cuando se trata de gente joven, es actuar con un tipo de paternalismo que en los tiempos que vivimos posiblemente ya está por completo fuera de lugar y más que beneficiar perjudica, aunque quien

 

actúe de esta forma lo haga con la mejor de sus intenciones.

 

 

 

Resumen:

 

 

1-Es fundamental para que exista una buena comunicación entre el entrenador y el jugador, que el primero sepa transmitir correctamente el mensaje, ya que muchas veces, el futbolista no recibe de forma adecuada lo que el técnico quiere hacerle llegar.

 

2-La motivación juega un papel fundamental a la hora de afrontar la competición y es una herramienta clave en la preparación de un equipo.

 

3-La mejora manera que el entrenador tiene para poder ayudar al futbolista tanto en cuestiones deportivas como personales, es sabiendo escuchar lo que este le dice.

 

 

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Publicado 12.07.12

El Entrenador de Fútbol: Psicología y Liderazgo.

 

1-Objetivos del Entrenador a nivel psicológico.

 

 

Una cosa es el trabajo colectivo y otra el individual. En los deportes de equipo como es el caso del fútbol, el entrenador tiene una doble faceta, la más importante es a nivel de grupo pero sin olvidar el aspecto individual en el que muchas veces tiene que entrar por que la situación concreta de un determinado futbolista así lo requiere.

 

En cuanto a las metas que ha de plantearse a nivel de grupo desde el punto de vista de trabajo psicológico, lo fundamental por lo que ha de empezar es por conseguir motivar a su equipo en función de los objetivos que se han propuesto lograr a lo largo de la temporada. Conseguir que el grupo crea en sus posibilidades y hacerlo fuerte ante la adversidad y sobre todo lograr que permanezca unido en los momentos más difíciles cuando los resultados no acompañen.

 

 

A nivel individual es importante que a todos los futbolistas, con independencia de que unos jueguen más que otros por que tiene que haber titulares y reservas, les deje claro que cuenta con todos, que todos son necesarios para el funcionamiento del equipo, sean titulares o no  y sobre todo que el jugador, aparte de participar en más o menos partidos, se sienta siempre importante dentro del grupo y que sea consciente de que con su esfuerzo está colaborando en el buen funcionamiento del equipo.

 

 

2-Liderazgo y fuerza de voluntad del entrenador de fútbol.  

 

 

 

Desarrollar una poderosa fuerza de voluntad es fundamental para el entrenador de fútbol y de

 

esta forma ejercer un buen liderazgo. Sin ella no se consigue absolutamente nada en la vida, ni ser un líder deportivo ni cualquier otra meta que un individuo pretenda alcanzar. Hasta para lograr un mínimo objetivo, por modesto que sea, se necesita la dosis suficiente de fuerza de voluntad.

 

Una “voluntad de hierro” es el secreto para lograr cosas importantes, no sólo a nivel profesional dentro de una competición, también en otras facetas de la vida y es el único camino, ya que sin ella resultaría imposible que el ser humano consiga superar los obstáculos que día a día se le vayan presentando en la actividad que desarrolle, en este caso dentro del complicado mundo del fútbol.

 

El tesón, la tenacidad, el esfuerzo y la capacidad de sacrificio entre otras cualidades, forman parte primordial de esa fuerza de voluntad encaminada a conseguir lo que uno se propone de forma general y en particular a la hora de ejercer un liderazgo para que éste sea lo más eficaz y duradero posible.

 

Si la persona que desempeña el papel de entrenador tiene fuerza de voluntad, que viene a ser algo así como disponer de una disciplina mental para plantearse unos objetivos y no parar hasta conseguirlos, va a tener una poderosa y demoledora motivación para avanzar en su camino y no abandonar cuando tropiece, cuando los resultados no acompañen y el camino se haga cuesta arriba y la desmoralización por un determinado fracaso le haga arrojar la toalla.

 

Si el líder es líder, y un director de equipo, como es el caso del entrenador, lo es por algo y ese algo entre otras cosas, es una indestructible y poderosa fuerza de voluntad que día a día deberá ir acrecentando para mejorar cada vez más en su misión de conseguir un sólido liderazgo que dé como resultado una gestión con la máxima eficacia y rendimiento que garantice en la medida de lo posible los mejores resultados deportivos, en definitiva, ganar, ganar y ganar , que es lo que se le exige a los entrenadores y no sólo en los máximos niveles del profesionalismo, también en categorías de escalones más bajos.

 

 

 

Resumen:

 

1-El entrenador tiene en todo momento que lograr aumentar lo más posible el nivel de autoconfianza de su equipo y al mismo tiempo conseguir, que el grupo eleve al máximo su capacidad para afrontar las situaciones adversas que se producen durante la competición.

 

2-El liderazgo y la fuerza de voluntad son dos conceptos que se unen en el trabajo del entrenador de fútbol.

 

 

Paco Arias 

 

Fútbol Trainer. El Entrenador de Fútbol.

 

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